La cuenta ritual de 260 días combina un número, del 1 al 13, con uno de veinte signos. Los dos avanzan juntos cada día: después de 13-Ácatl viene 1-Ocelotl, y la misma combinación no se repite hasta pasados 260 días. Los sacerdotes la usaban para nombrar a las personas y elegir fechas propicias.
Hoy
Los días se agrupan en veinte trecenas de trece días; cada trecena toma el nombre de su primer día.
Ilustraciones contemporáneas para reconocer los veinte signos. Son interpretaciones gráficas, no reproducciones de un códice histórico.
No existe consenso académico sobre la correlación exacta entre este calendario y el gregoriano. Distintos especialistas (Caso, Nicholson, Nuttall) y distintas comunidades de danza mexica difieren de uno a tres días entre sí.
Aquí usamos la correlación de Alfonso Caso, la más citada académicamente, anclada a la caída de Tenochtitlan: el 13 de agosto de 1521 (calendario juliano, porque el gregoriano aún no existía) fue 1-Cóatl. No es «la» fecha correcta: es una lectura posible, con su fuente a la vista.